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Más de 20 años de los superdotados, niños y sus familias, así como adultos.

Altas capacidades o superdotados

Actualmente, el término alta capacidad ha evolucionado desde los primeros estudios que lo asociaban a alto rendimiento académico y más tarde a un elevado Cociente Intelectual (CI), hasta nuestros días, cuando se define como un potencial a desarrollar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que una persona es “superdotada” cuando su Cociente Intelectual es igual o superior a 130. Sin embargo, los test de inteligencia no son exactos y hoy en día los especialistas en el diagnóstico de la Alta Capacidad no tienen en cuenta únicamente este dato, ya que no creen que exista un punto de corte igual para todos. Por eso, valoran esta medida (el CI) como un indicador más, dando lugar a una evaluación multi-dimensional (no sólo psicométrica), que tiene en cuenta otros indicadores cuantitativos y cualitativos como son la creatividad, el estilo de aprendizaje, el desarrollo evolutivo, y otras características propias de la alta capacidad.

Los estudios más recientes se alejan de este rígido baremo y prefieren referirse a los niños/as de Altas Capacidades como aquellos que tienen una capacidad de aprendizaje muy superior y una forma de aprender radicalmente distinta, que los diferencia del resto de niños de su edad.

“Esto no quiere decir que el CI o el nivel de rendimiento académico de un alumno no deba ser tenido en cuenta como uno de los criterios, quiere decir simplemente que no debería de ser el único criterio a la hora de identificar a un alumno para cualquier programa de enriquecimiento o de atención a la alta capacidad intelectual” (J. Renzulli, Revista de Educación nº368. MECD)

Por otra parte, la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner (1983) marcó otra evolución de la concepción de las altas capacidades y define a la persona con alta capacidad como aquella que, tras diversas pruebas realizadas por un experto, muestra percentiles altos (por encima del 75) en todas las capacidades.

En España, esta concepción se refleja en el modelo de Castelló y Batlle, que entiende como Alta Capacidad el perfil del alumnado que dispone de una capacidad intelectual globalmente situada por encima del percentil 75 en todos los ámbitos de la inteligencia tanto convergente como divergente, incluyendo distintas aptitudes intelectuales, como pueden ser razonamiento verbal, razonamiento lógico, memoria, creatividad, y razonamiento fluido. Este modelo también incluye el perfil de talento simple, que se refiere al alumnado que muestra una elevada aptitud o competencia en un ámbito específico, por encima del percentil 95, como el verbal, matemático, lógico o creativo, entre otros; así como la combinación de varias aptitudes específicas que puntúan por encima de un percentil 80 dando lugar a talentos complejos.

Por tanto, se considera dentro de las Altas Capacidades Intelectuales (ACI) dos conceptos diferentes que son el de talento y el de superdotación. Talento es aquella persona que destaca en uno, dos o tres de los ocho tipos de inteligencia (lingüístico-verbal, lógica-matemática, espacial, musical, corporal cenestésica, intra-personal, inter-personal y naturalista) descritos por el psicólogo norteamericano Howard Earl Gardner en 1983.

En EEUU, la National Association for Gifted Children define a las personas de alta capacidad como:

Aquéllas que demuestran un nivel de aptitud sobresaliente (definido como una capacidad excepcional para razonar y aprender) o competencia (desempeño documentado o rendimiento que los sitúe en el 10% superior, o por encima, respecto al grupo normativo) en uno o más dominios. Los dominios incluyen cualquier área de actividad estructurada con su propio sistema simbólico (las Matemáticas, la Música, la Lengua…) o su propio conjunto de destrezas sensorio motrices (la Pintura, la Danza, los Deportes…)”.

Según el Ministerio de Educación, en España hay 27.133 alumnos de altas capacidades (curso 2016-17). Esta cifra supone solo el 0,33% del total de alumnos matriculados, muy alejada del porcentaje de alumnos de altas capacidades estimado por los estudios más recientes (10%). La gran mayoría de estos alumnos sigue, por tanto, sin identificar ni atender.

 

¿Cómo es el alumno de altas capacidades?

Muchas veces se entiende que un alumno de AACC, es el que siempre saca las notas más altas, es más ordenado, obediente, es decir, lo que se entiende como un alumno brillante, que se esfuerza en sus tareas. Pero normalmente, la conducta de los alumnos de AACC, es más bien todo lo contrario: suelen ser los más despistados, menos trabajadores, desordenados, desobedientes… Se dan incluso casos en los que el tutor, solicita el consentimiento a los padres para valorar, pues piensa que el alumno es algo retrasado o TDAH, bipolar o asperger.

Respecto a la distribución por sexo de las altas capacidades, está demostrado que el número de niñas es parejo al de niños, pero las niñas tienden a camuflarse más, ya que sufren una mayor presión social.

Es importante destacar que se dan también casos de coexistencia de alta capacidad y dificultades de aprendizaje (dislexia, discalculia…); ambos rasgos se pueden enmascarar mutuamente. De esta forma, la superioridad de razonamiento que se demuestra en los debates en clase, no puede ser demostrada en los exámenes escritos, lo que a menudo les lleva a ser etiquetados como “inteligente, pero vago”.

Se detallan a continuación algunos rasgos cognitivos de las personas con altas capacidades intelectuales:

  • Muy observador
  • Extremadamente curioso
  • Intereses intensos
  • Excelente memoria
  • Gran capacidad de atención
  • Excelentes habilidades de razonamiento
  • Poderes de abstracción, conceptualización y síntesis bien desarrollados
  • Capacidad para ver relaciones entre ideas, objetos o hechos, rápida y fácilmente
  • Pensamiento fluido y flexible, elaborado y original
  • Excelentes habilidades de solución de problemas
  • Aprendizaje rápido, con poca práctica y repetición
  • Imaginación inusual y/o vívida

Y algunos rasgos sociales y emocionales:

  • Interés por temas filosóficos y sociales
  • Altamente sensible, emocional y hasta físicamente
  • Preocupación por la equidad y la justicia
  • Perfeccionista
  • Enérgico
  • Sentido del humor bien desarrollado
  • Usualmente motivado intrínsecamente
  • Se relaciona bien con padres, maestros y otros adultos o mayores que él

Dicho de manera más coloquial:

  • Debaten todas las órdenes, desde acostarse, lavarse los dientes, hacer los deberes, repetir lo que ya está escrito, odian las tareas repetitivas, pues ya las dominan
  • Pueden sufrir dolencias psicosomáticas, la cabeza, el estómago, vómitos, fiebres rebeldes etc.
  • Por otro lado, su gran sensibilidad les suele presentar alergias cutáneas, molestias al exceso de ruido, incluso al exceso de luz. Su “mejor momento de comunicación” es al acostarse, pues si se les pregunta en otro momento, su respuesta suele ser brevísima. Suelen tener llanto sin aparente motivo y se sienten incomprendidos
  • Sienten las cosas con más intensidad y perciben intenciones que otros no ven, pues poseen una percepción sensorial exacerbada. El niño superdotado siente el mundo con todos los sentidos despiertos. Dispone de capacidades muy superiores en los órganos sensitivos y bien dispuestas. Tienen un desarrollo neurológico que les permite percibir más detalles y procesarlos muy rápidamente. Este exceso de estímulos es lo que genera reacciones más intensas. No es negativo, es un don que hay que comprender y una cualidad muy apreciable en algunos ámbitos profesionales y personales

De todo lo expuesto, una de las conclusiones a destacar, es que la superdotación, al igual que posee una componente intelectual muy potente, goza de unas características emocionales propias, entre las que sobresale la intensidad. Una gran riqueza y complejidad (en el mejor sentido de la palabra) intelectual, va unida a una gran amplitud de matices emocionales, a un mundo interior muy desarrollado y complejo, en cuanto a emociones se refiere. Es decir, que la intensidad emocional en las personas superdotadas no es una cuestión de “sentir más, con más fuerza” que la mayoría de la gente, sino que estamos ante una manera diferente de sentir: con viveza, de manera absorbente, con gran penetración y complejidad.

Esta hipersensibilidad se conoce como las ”sobreexcitabilidades de Dabrowski”.

Una buena estima hacia uno mismo es un factor esencial de equilibrio psicológico y un motor de éxito en la vida; la autoestima comporta una dimensión esencial, que es la creencia en la posibilidad de ser amado. Construir su identidad es sentirse a sí mismo, singular, único, como la rosa del Principito, pero es también sentirse parte integrante de un grupo, parecido a otros. El sentimiento de pertenencia es un parámetro indispensable. Sin embargo, en el niño superdotado, la construcción de su propia imagen no es sencilla y será diferente si el niño fue detectado o no, y en caso afirmativo, según la edad en la cual fue identificado como un niño superdotado. Sea cual sea el caso, el superdotado debe franquear un cierto número de delicados pasajes en la aventura de construir su identidad; en todas las etapas, el mayor riesgo es la construcción de un falso self, es decir, de un falso yo construido en función de los otros y no de acuerdo con lo que se es realmente. La construcción de un falso yo crea un conflicto interno permanente alrededor de la imagen de uno mismo: ¿ser lo que yo siento que soy o ser lo que los otros esperan de mí?

Puedes ampliar esta información a través de nuestra página web informativa www.altascapacidadesytalentos.com , la bibliografía que recomendamos, así como en los numerosos artículos que publicamos en nuestra revista “La estación”.

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