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Puedes ampliar esta información a través de la bibliografía que recomendamos, así como en los numerosos artículos que publicamos en nuestra revista “La estación” 

Más de 20 años de los superdotados, niños y sus familias, así como adultos. 

Se considera dentro de las altas capacidades intelectuales (ACI) dos conceptos diferentes que son el de talento y el de superdotación. Talento es aquella persona que destaca en uno, dos o tres de los ocho tipos de inteligencia (lingüístico-verbal, lógica-matemática, espacial, musical, corporal cinestésica, intra personal, inter personal y naturalista) descritos por el psicólogo norteamericano Howard Earl Gardner en 1983. La OMS define como superdotado a toda persona que supera un coeficiente intelectual de 130 en un test homologado de inteligencia. No obstante, usando la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner, podemos definir al superdotado como aquella persona que tras diversos test muestra percentiles altos (más de 75 de percentil) en todos los tipos de inteligencia. Hay un 2% de personas superdotadas en la población y solo un 10% sabe que lo es.

Hay que tener presente que entre un 2% a un 5% de los alumnos tienen altas capacidades (AACC), y de ellos el 90% no lo saben, por pasar desapercibidos o estar mal diagnosticados.

Muchas veces se entiende que un alumno de AACC, es el que siempre saca las notas más altas, es más ordenado, obediente, es decir, lo que se entiende como un alumno brillante, que se esfuerza en sus tareas. Pero normalmente, la conducta de los alumnos de AACC, es más bien todo lo contrario: suelen ser los más despistados, menos trabajadores, desordenados, desobedientes … Se dan incluso casos en los que el tutor, solicita el consentimiento a los padres para valorar, pues piensa que el alumno es algo retrasado o TDAH, bipolar o asperger.

Respecto a la distribución por sexo de las altas capacidades, está demostrado que el número de niñas es parejo al de niños, pero las niñas tienden a camuflarse más, ya que sufren una mayor presión social.

Es importante destacar que se dan también casos de coexistencia de alta capacidad y dificultades de aprendizaje (dislexia, discalculia…); ambos rasgos se pueden enmascarar mutuamente. De esta forma, la superioridad de razonamiento que se demuestra en los debates en clase, no puede ser demostrada en los exámenes escritos, lo que a menudo les lleva a ser etiquetados como “inteligente, pero vago”.

Se detallan a continuación algunos rasgos cognitivos de las personas con altas capacidades intelectuales:

=       Muy observador

=       Extremadamente curioso

=       Intereses intensos

=       Excelente memoria

=       Gran capacidad de atención

=       Excelentes habilidades de razonamiento

=       Poderes de abstracción, conceptualización y síntesis bien desarrollados

=       Capacidad para ver relaciones entre ideas, objetos o hechos, rápida y fácilmente

=       Pensamiento fluido y flexible, elaborado y original

=       Excelentes habilidades de solución de problemas

=       Aprendizaje rápido, con poca práctica y repetición

=       Imaginación inusual y/o vívida 

 

Y algunos rasgos sociales y emocionales:

=       Interés por temas filosóficos y sociales

=       Alta sensible, emocional y hasta físicamente

=       Preocupación por la equidad y la justicia

=       Perfeccionista

=       Enérgico

=       Sentido del humor bien desarrollado

=       Usualmente motivado intrínsecamente

=       Se relaciona bien con padres, maestros y otros adultos o mayores que él

Dicho de manera más coloquial:

=       Debaten todas las órdenes, desde acostarse, lavarse los dientes, hacer los deberes, repetir lo que ya está escrito, odian las tareas repetitivas, pues ya las dominan

=       Pueden sufrir dolencias psicosomáticas, la cabeza, el estómago, vómitos, fiebres rebeldes etc.

=       Por otro lado, su gran sensibilidad les suele presentar alergias cutáneas, molestias al exceso de ruido, incluso al exceso de luz. Su “mejor momento de comunicación” es al acostarse, pues si se les pregunta en otro momento, su respuesta suele ser brevísima. Suelen tener llanto sin aparente motivo y se sienten incomprendidos

=       Sienten las cosas con más intensidad y perciben intenciones que otros no ven, pues poseen una percepción sensorial exacerbada. El niño superdotado siente el mundo con todos los sentidos despiertos. Dispone de capacidades muy superiores en los órganos sensitivos y bien dispuestas. Tienen un desarrollo neurológico que les permite percibir más detalles y procesarlos muy rápidamente. Este exceso de estímulos es lo que genera reacciones más intensas. No es negativo, es un don que hay que comprender y una cualidad muy apreciable en algunos ámbitos profesionales y personales

 

De todo lo expuesto, una de las conclusiones a destacar, es que la superdotación, al igual que posee una componente intelectual muy potente, goza de unas características emocionales propias, entre las que sobresale la intensidad. Una gran riqueza y complejidad (en el mejor sentido de la palabra) intelectual, va unida a una gran amplitud de matices emocionales, a un mundo interior muy desarrollado y complejo, en cuanto a emociones se refiere. Es decir, que la intensidad emocional en las personas superdotadas no es una cuestión de “sentir más, con más fuerza” que la mayoría de la gente, sino que estamos ante una manera diferente de sentir: con viveza, de manera absorbente, con gran penetración y complejidad.

 

Esta hipersensibilidad se conoce como las ”sobreexcitabilidades de Dabrowski”

Una buena estima hacia uno mismo es un factor esencial de equilibrio psicológico y un motor de éxito en la vida; la autoestima comporta una dimensión esencial, que es la creencia en la posibilidad de ser amado. Construir su identidad es sentirse a sí mismo, singular, único, como la rosa del Principito, pero es también sentirse parte integrante de un grupo, parecido a otros. El sentimiento de pertenencia es un parámetro indispensable. Sin embargo, en el niño superdotado, la construcción de su propia imagen no es sencilla y será diferente si el niño fue detectado o no, y en caso afirmativo, según la edad en la cual fue identificado como un niño superdotado. Sea cual sea el caso, el superdotado debe franquear un cierto número de delicados pasajes en la aventura de construir su identidad; en todas las etapas, el mayor riesgo es la construcción de un falso self, es decir, de un falso yo construido en función de los otros y no de acuerdo con lo que se es realmente. La construcción de un falso yo crea un conflicto interno permanente alrededor de la imagen de uno mismo: ¿ser lo que yo siento que soy o ser lo que los otros esperan de mí?